De la resistencia al reconocimiento: Bad Bunny y la reivindicación latina

Bad Bunny over a car at halftime show Super Bowl LX
Para quienes crecimos entre cumbia, salsa y rock en español, darle crédito a un artista del reggaetón como ícono cultural parecía impensable. Pero Benito Antonio Martínez Ocasio ha logrado lo que pocos: convertir el sandungueo en movimiento social, el perreo en acto político y un álbum en lección de historia puertorriqueña. DeBÍ TiRAR MáS FOToS no es solo música; es la voz de 68 millones de hispanos recordándole a Estados Unidos quiénes construyeron su grandeza.

Para muchos en mi generación, quienes crecimos en los 90 entre sonidos latinos y nuestros como el vallenato, el bullerengue, el porro, la cumbia y la salsa, y todos ellos mezclados entre sí, con algunos espacios, claro, de irreverencia impulsados por el rock en español que se hizo fuerte desde La Argentina, Chile y México, resulta por lo menos inverosímil que hoy le demos crédito y todo el honor a Benito Antonio Martínez Ocasio como ícono de nuestro tiempo, un artista que se hizo desde el reggaeton.

Sí, ese género tan menospreciado por algunos pero dueño de unos beats que empezaron a entrar como un vendaval cuando despertábamos a la adolescencia y que hasta nos generaban cierto cringe—justo en ese momento en que, por la fuerza de esta potencia latina, nos vibraban las ondas del sandungueo por el cuerpo hasta sentir el cosquilleo que nos ponía a bailar— envueltos en esta capa de sobriedad gris de la capital que nos cubre a los rolos y a la altiveza musical cuando de darle su lugar a la música popular se trata. 

Mis referentes musicales puertorriqueños eran Ricky Martín con su Bomba y Robi Draco Rosa (mi crush de adolescente), repitiendo una y otra vez (junto con mi hermana) ese DVD del concierto Al natural en Puerto Rico. Así que, para nada me atraía el género del perreo como para ponerlo mientras hacía las tareas de geometría o de español.

Por supuesto, al crecer desdeñé el género, pero cuando René Pérez Joglar (Residente) llegó con su imbatible Atrevete-Te-Te cantando junto a su hermano, Cabra (Visitante), en la banda de hip-hop Calle 13, de verdad que el ritmo entró por los intestino’/por debajo de la falda como un submarino/ y sacó lo de indio taíno, empujando esa resistencia “intelectualoide” que me obligó a  ponerme en la actitud en cada rumba o cada vez que escuchaba la canción. Era toda una invitación a salir de esa “pulcritud moral” y a disfrutar de la música que nos hace vibrar. Y no solo eso, Calle 13 desarrolló su proyecto musical desde una consciencia social, política y multicultural, cantando la realidad e idiosincrasia de los pueblos latinoamericanos.

Con ello, hemos aprendido de la riqueza cultural latina: a comprendernos desde nuestros ancestros, a entender que la música que escuchamos tiene profundas raíces afro, y que el mestizaje devino en nuestro lenguaje y en múltiples tradiciones, unas ya olvidadas y otras que cada tanto recogemos para reconocernos en lo que somos.

Es así como llegamos aquí. A hablar de cultura, arte, música e historia. Benito o Bad Bunny, sí (leíste bien), Bad Bunny nos ha puesto a hablar de nuestra cultura latina y de la historia puertorriqueña que, en mucho, tiene que ver con la historia de América, de toda América: la del sur, la del centro y la del norte. América como un solo continente que se moviliza para sacudirse y despertar a un pueblo adormecido y socavado. 

Bud Bunny holding an American football ball in middle of sugar cane.
Photo: Bad Bunny’s halftime show – Reuters

Bad Bunny no es solo un producto del reggaeton, es un artista que ha despertado un movimiento social desde la música. Su último álbum, DeBÍ TiRAR MáS FOToS es prueba de ello. No solo le valió la premiación en dos de las categorías de los premios Grammy 2026—ganando la más importante a Mejor Álbum del Año—sino también su presentación en el medio tiempo del Super Bowl LX, el evento más visto en los Estados Unidos y uno de los más relevantes a nivel mundial. Un espectáculo que, ante todo, exhibe el poder de los estadounidenses en tanto apuesta comercial, de consumo y deportiva, aunque ciertamente este 2026 dejó ver uno de los juegos más aburridos de su historia. 

Entre tanto, Benito Antonio Martínez Ocasio aprovechó su plataforma para enviar un mensaje contundente sobre los americanos, nombrando, por ejemplo, a todos los países del continente, de sur a norte, al finalizar su presentación en el medio tiempo del Super Bowl, y reafirmando que la creciente población hispana en los Estados Unidos (con alrededor de 68 millones de personas viviendo en el territorio) son parte fundamental del desarrollo y avance de la sociedad estadounidense. Nada más diáfano para comprender la grandiosidad de una potencia forjada desde la migración, hecha por migrantes para los migrantes, y también para los nativos y todos los ciudadanos que encontraron su lugar aquí. 

Photo: Bad Bunny’s halftime show – Reuters

No se trata de reclamar por la fuerza un espacio, sino de reivindicar la lucha y el trabajo de comunidades que han sido la base para sostener ese Estados Unidos del éxito y las oportunidades, pero sobre todo, de la libertad en estos tiempos de persecución e injusticia contra la población hispana y migrante. Así que, lo de Bad Bunny no es un problema para los americanos estadounidenses, es una voz que dignifica a millones de personas, además de fortalecer las manifestaciones de Puerto Rico por una nación soberana y reconocida.

DeBÍ TiRAR MáS FOToS es el álbum de la evolución de este artista que aman las nuevas generaciones y que ignoran o detestan las anteriores. Pero más allá de la imagen preconcebida, vale mucho la pena darle un espacio a este álbum que ha incluido la historia de la música puertorriqueña y que ha impregnado muchos sonidos a lo largo del continente.

Sonidos de su tradicional plena, de la bomba, la salsa y los pregones del Caribe se pueden disfrutar en canciones como Baile inolvidable, Turista, Nueva Yol, Weltita y la preciosa Café con ron, La mudanza—ay dios mío, La mudanza; y ese cuatro puertorriqueño, el güiro, y el bajo componen la música para Pitorro de coco, y también para Lo que le pasó a Hawaii

Así que hay de todos los tonos y sensaciones en este proyecto que personalmente me conectó con Benito como un artista que florece desde su género, ama su música, ama sus raíces y a su país tan profundamente que sin importar las reacciones, se atrevió a darlo todo por esta apuesta artística, social y política. 

Si a ti no te gusta el reggaeton y mucho menos Bad Bunny, puedes quedarte tranquilx. Darte unos minutos para escuchar algunas de las canciones no te va a convertir en reggaetenerx ni en el fan más radical, pero sí vas a darte la oportunidad de conocer a Puerto Rico y comprender a la diáspora que se identifica con este movimiento. 

No en vano, Benito A. Martínez Ocasio invitó al historiador puertorriqueño Jorell Meléndez-Badillo, profesor asociado a la Universidad de Wisconsin-Madison, a participar en el proyecto de DtMF, creando los textos sobre la historia de este país y que permitieron a la audiencia reconocerlos en cada canción del álbum, visualizado en YouTube. 

Una apuesta por el reconocimiento de Puerto Rico, aprovechando la plataforma que ha conseguido Bad Bunny y que, más allá del perreo y el sandungueo, recuerda y enseña lo que muchos quieren olvidar o pasar por alto. Date esa Weltita y al rato nos conversamos. 

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